viernes, marzo 23, 2007


LOS 300
¿Mito o realidad? ¿La historia vista a través de la lupa de los siglos? Poco es lo que se sabe con seguridad acerca de la batalla de las Termópilas, pero una cosa sí es cierta: respira épica por los cuatro costados.300 soldados espartanos a las órdenes de su rey Leónidas se enfrentaron al millón de persas que, bajo la dirección del temible Jerjes, invadían todo a su paso allá por el siglo V a.C. Si las cifras son o no son, si los espartanos fueron llamados por Atenas o se bastaron ellos solos, si llevaban siervos o fueron a pecho descubierto… Quitaos todos esos prejuicios y dilemas al entrar al cine. La historia está en las bibliotecas, aquí sólo hay honor, sangre, valentía, guerra y muerte. Y Warner Bros., de la mano de Zack Snyder, nos la presenta a los ojos en toda su majestuosidad e impacto visual.

Buena es la impresión tras un primer visionado. La calidad estética nos sumerge en la atmósfera opresiva del arte de Miller. Nubes, luces crepusculares, tierra polvorienta, fuertes contrastes de luz y texturas logradísimas en los primeros planos (el bronce de cascos y escudos, la tela de las capas, rojas como la sangre que salpica en la que es, quizás, la referencia más literal al cómic) nos ayudan a identificarnos, por pura proximidad sensorial. Los que tengan el privilegio de verla en la versión Imax, imagino que entenderán perfectamente lo que digo. La trama, fácilmente comprensible, también nos centra en la historia que se cuenta, que no olvidemos que es tan simple como la determinación de unos soldados en una misión con un destino único e inevitable. Y el guión hace bien en no complicarla innecesariamente. Por un lado, los guerreros combaten como héroes. Sólo hacen eso, pero lo hacen como los mejores. Por otro lado, la ciudadanía de Esparta debate en la retaguardia el futuro de su sociedad amenazada.

Aunque bien es verdad que esa trama desarrollada en la propia Esparta le otorga credibilidad al hecho de la partida de sólo 300 hombres a enfrentarse a un ejército como el persa, en el desarrollo de la película se torna en su lastre, en esa especie de "intermedios" que dejan descansar a los guerreros y alargan el metraje hasta la hora y cincuenta minutos, aproximadamente, que parece ser algo políticamente correcto, hoy día, pero que no tendría por qué coartar la creatividad de una obra.
El juego cámara rápida – cámara lenta es magistral y funciona muy bien en las batallas o en la fabulosa chica del oráculo, pero no en el guión, el cual sufre frenazos cuando el cuerpo te pide más. Y ya al final, surge para mí el gran fallo de la producción: referencias que nos recuerdan, mucho más de lo que debieran para quedarse en simples referencias, a Troya y, sobre todo, Gladiator. Una cierta falta de originalidad, que sí se había demostrado a lo largo de todo el film, que nos deja un pequeño amargor en la boca. Algo que era fácilmente evitable. No quiero, sin embargo, quitarle mérito a lo que es el gran centro de gravedad de la película. Las escenas de batallas imposibles, de heroicidad extrema, son de una espectacularidad pocas veces vista en el cine. Una gran coreografía que alcanza su culmen en la primera horda persa que ataca de frente a los espartanos y en cómo son rechazados y aniquilados. El último tramo de la escena se desarrolla como un ballet majestuoso y sublime en un logradísimo travelling de perfil puramente griego. Soberbio.

En lo que se refiere al reparto, creo un gran acierto del casting (aunque no sé si obligados por presupuesto, ya que se lo tuvo que llevar casi enterito la postproducción digital) la elección exclusiva de buenos actores de papeles secundarios, sin estrellas, ya que eso le da realismo y credibilidad a los personajes. Tan sólo asoma a nuestra mente Faramir, hijo del Senescal de Góndor. De ese modo, el espectador se centra mucho más en la historia y se evita lo que sí sucedió en Sin City, por hablar de un referente cercano: que uno se entretenía en encontrar los rasgos de Frodo en el malo de las gafas blancas…

Gerard Butler cumple como el rey Leonidas, en un papel sobrio, que tampoco permite más alardes que sus contundentes frases, arengas y, eso sí, unas miradas de odio a Jerjes que taladrarían su propio casco de hoplita. Lo que sí luce, y mucho, es cuerpo, al igual que todos sus compañeros de fatigas. Las chicas que disfrutaron con el Brad Pitt de Troya tienen aquí para soñar unas cuantas semanas… [Como anécdota de la versión original, es curioso que a un rey espartano se le escape de vez en cuando cierto acentillo escocés].

En el otro bando, reinando sobre un sádico ejército persa plagado de monstruos, mercenarios y esclavos, está el emperador Jerjes, interpretado por un Rodrigo Santoro al que no reconocería ni su propia madre, pues tal es el cambio de imagen al que se ha visto sometido para este papel. Dueño de un turbador harem, ejerce de Dios en la Tierra ayudado por su imponente figura sobrenatural. En este sentido, uno de los detalles más vistosos de la película es toda la imaginería persa, a base de pendientes anillados, cadenas de oro, máscaras y sus voces distorsionadas para parecer más graves, cavernosas. Esto último me parece un toque muy acertado.

Lena Headey está bellísima como la reina Gorgo, pero le toca protagonizar la parte insulsa de la película. Junto a ella, está muy convincente Dominic West como malo malísimo.

En cuanto a la banda sonora, era una de las grandes incógnitas que rodeaban el estreno tras ver el espectacular trailer con "Just like you imagined", de Nine Inch Nails. Finalmente se han decantado por una composición clásica de Tyler Bates (habitual de Snyder), que también bebe de otras grandes bandas sonoras bélicas, como Gladiator (de nuevo, sobre todo en las voces) o La Delgada Línea Roja, a quien se acerca en momentos de la primera mitad de la cinta. Sin embargo, los momentos más logrados y contundentes, mucho más acordes para mi gusto con las imágenes, son aquellos en los que se usa el rock más cañero. Y es ahí, desde mi punto de vista, donde también la película peca de timorata. Otro acto de valentía sería el haberle dado a Trent Reznor, o alguien similar, la posibilidad de crear una banda sonora completa que para nada habría desmerecido el carácter histórico del film.

Es cierto que al basarse en un cómic de tal envergadura, que no deja de ser, para el film, un magnífico storyboard previamente publicado, se constriñen mucho las libertades de adaptación, pero un mayor equilibrio en la trama o, incluso, el centrarse sólo en la batalla le habría dado mucha más fuerza a la película. ¿La acusarían de videoclip largo, de pervertir el cómic de Miller? Es posible, pero yo habría corrido el riesgo de hacer algo más atrevido y no quedarse con ese regustillo a Gladiator que te acompaña en los últimos 15 minutos de película. Regustillo que también creo que era evitable aún ajustándose al cómic.

Resumiendo, y desde mi personal punto de vista, a la película le falta valentía donde le sobra oficio y técnica. A veces es preferible pecar de vanguardista que de imitador de Ridley Scott (hay cosas que superan el "inspirado por"). Y el poso que deja Zack Snyder es el de haber perdido una gran oportunidad. Ojo, que no el de haber hecho una mala película, que son cosas diferentes. Para quien vaya al cine sin querer ver Ciudadano Kane, el resultado es más que notable.

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jueves, marzo 15, 2007

¿Coincidencia o no?




¿Qué es el cociente intelectual?

(También llamado erróneamente "coeficiente intelectual")

Los psicólogos están de acuerdo en decir que existen varias formas de inteligencia: desenvoltura verbal, lógica, razonamiento numérico, inteligencia musical o espacial entre otras. Algunas de estas aptitudes están fuertemente relacionadas entre ellas, como por ejemplo la inteligencia verbal y la lógica.

El cociente intelectual (C.I.) mide la inteligencia general, que es la correlación común a estas aptitudes específicas ("factor g"). Consiste pues en la capacidad general de cada uno de pensar y resolver problemas en un lapso de tiempo limitado.

Estudios científicos han demostrado que las puntuaciones de C.I. obtenidas en el seno de la población siguen siempre una ley de distribución normal. Por convenio, la media general del C.I. ha sido establecida en 100. Así, el 68 % de la población dispone de un cociente intelectual entre 85 y 115.

Los principales componentes de la inteligencia general

  1. Inteligencia lógica: "Facultad para establecer lazos entre diferentes elementos y descubrir las relaciones existentes en el seno de conjuntos complejos."
  2. Inteligencia numérica: "Es la facultad para utilizar datos numéricos de manera metódica y adecuada."
  3. Inteligencia verbal: "Facultad para comprender las sutilezas del idioma y utilizar correctamente los datos verbales

Utilidad / Observaciones

  • "En la vida profesional, muchas actividades necesitan capacidades lógicas. Por ejemplo, la lógica es predominante en actividades como la informática, el derecho o la medicina."
  • "Las situaciones que necesitan el factor numérico son numerosas y de una gran variedad: cálculo mental, finanzas, negociaciones, estadísticas, seguimiento presupuestario, etc.”
  • "En una cultura donde la escritura y el lenguaje han tomado una importancia considerable, la aptitud para comprender rápidamente las informaciones que nos rodean constituye un punto fuerte en la vida profesional."

Principio de lateralidad

Estudios neurofisiológicos llevados a cabo por R. Sperry mostraron que nuestros dos hemisferios cerebrales tienen maneras distintas y complementarias de tratar las informaciones. Cada uno de nosotros tiene un "hemisferio dominante", ya sea el izquierdo (analítico) o el derecho (intuitivo):

  • El hemisferio izquierdo está especializado en el tratamiento secuencial y analítico de los datos; prefiere los entornos conocidos, lo que puede clasificarse en categorías, etc...

  • El hemisferio derecho funciona de manera más intuitiva, global; integra la percepción de los sentimientos y de las emociones; se encuentra más a gusto con lo que es nuevo, con las diversas combinaciones posibles, etc...

Como vemos es muy claro el concepto de lo que es el cociente intelectual. Sin embargo, me llama mucho la atención el hecho de que la casa blanca niegue el hecho de que su presidente tenga un cociente intelectual mas bajo de lo normal.

Es posible que el http://lovenstein.org no exista como organismo, y que esta pagina sea pagada por como ellos llaman “detractores”, pero cuando veo como ha actuado el señor Bush en el ámbito mundial me surge la duda, ¿ es coincidencia o no?!