jueves, mayo 11, 2006


EL ORO LÍQUIDO

¿Quien no se ha deleitado con unas tostadas con tomate rayado y embadurnadas muy vigorosamente en aceite de oliva, o preparado arroz campesino, calamares rebozados, ensalada de gambas y berberechos, arroz con bogavante, tortilla de patata y calabaza, pescado con pimientos, calamares (rabas) rebozados a la romana, montaditos de champiñón a la beto, arroz blanco, etc. y todo ellos con su debida medida de rico y saludable aceite de oliva?

Este antiquísimo y saludable alimento cuya palabra tiene su origen de la palabra árabe azzait, que significa nada menos que jugo de oliva, y el aceite de oliva no es otra cosa que el resultado de exprimir la aceituna madura, lleva siglos siendo parte de la alimentación a nivel mundial.

El olivo silvestre es originario del Medio Oriente y sus frutos han sido utilizados desde tiempos prehistóricos. Junto con la vid, el olivo fue de las primeras plantas en ser cultivadas y esta actividad representó la fuente principal de subsistencia de los pueblos de la cuenca oriental del Mediterráneo. Pero su papel no se quedó en el de alimento, sino que también tuvo importancia religiosa, especialmente como ofrenda.

Fue uno de los primeros frutos que el hombre aprendió a adaptar a sus necesidades, desarrollando técnicas para lograr que la aceituna fuera comestible y para extraer su aceite.
Un papiro egipcio del siglo XII a.C. contiene las referencias más antiguas que se conocen sobre el árbol del olivo y refieren la ofrenda que Ramsés III hace al dios Ra de los olivares plantados en la ciudad de Heliópolis.
Tanto la Biblia como la mitología griega contienen numerosas referencias al olivo. Su cultivo también se dio en el norte de África y por la vía de Argelia y Marruecos llegó hasta España y Portugal. Por su parte, los griegos introdujeron el olivo en Italia, tierra en la que no tardó en adaptarse.
A los romanos se les debe la invención de la prensa de rodillo ideada para mejorar la extracción del aceite y, en general, aprovecharon mejor el olivo y sus productos gracias a mejores técnicas de almacenamiento y distribución. También se les atribuye el avance de la olivicultura gracias a sus intentos de introducir el cultivo del olivo en el norte de Italia y Provenza a pesar de ser terrenos poco propicios para esta actividad.

El aceite de oliva contiene:
Ácidos grasos monoinsaturados: conteniendo 75% ácido OLEICO.
Vitamina E, Provitamina A y otros compuestos fenólicos que tienen importancia por su actividad antioxidante.
Se considera una grasa ideal por la alta cantidad de ácido oleico que contiene.
El ácido oleico aumenta el colesterol bueno (HDL), que ejerce un papel de protector, ya que transporta el colesterol malo depositado en las arterias hasta el hígado para su eliminación, reduciendo los riesgos de trombosis arterial y de infarto.

Por su contenido en vitamina E y el efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular, el aceite de oliva está especialmente recomendado para la infancia y la tercera edad.
Dentro de los diferentes tipos de aceite de oliva, el virgen y el puro de oliva o de oliva, son los más ricos en vitamina E (de acción antioxidante) y fitosteroles (sustancias que contribuyen a reducir los niveles de colesterol en sangre).

El aceite de oliva se extrae de la carne fresca de las aceitunas mediante métodos exclusivamente mecánicos; esa técnica lo hace único entre los aceites vegetales. En muchos lugares, el sencillo proceso de molienda de la aceituna y su prensado posterior, apenas ha evolucionado desde la época de los romanos; sin embargo, la producción más frecuente se realiza mediante prensas hidráulicas que han reemplazado a las antiguas prensas de tornillo. La nueva técnica ha mejorado notablemente la producción de aceite y su calidad, así como la posibilidad de extraer, en la primera prensada, la mayor cantidad de aceite.

Siendo un producto que ha permanecido desde hace mas de 2 siglos principalmente como alimento, le ha permitido trascender a su comercio mundial, logrando una producción de 2.516.000 toneladas para el período 2001/5 a 2.900.000 toneladas para el período 2016/20 en tanto que se espera que el consumo mundial alcance a consumirlas. Los stocks finales se van a mantener en niveles cercanos al millón de toneladas. (Según http://www.worldfoodscience.org )

Las condiciones en que se desenvuelve actualmente el comercio de aceite de oliva se verán profundamente afectadas en los próximos años por la evolución de la oferta y la demanda. Creemos que los cambios que se avecinan crearán en este mercado sustanciales desajustes.

En primer lugar, estamos asistiendo a un incremento continuo de la producción de los tres grandes países productores, España, Grecia y Túnez. Pero también en Portugal, Turquía, Marruecos y Siria.

En segundo lugar, y desde el lado de la demanda, se observa que el aceite de oliva ha ido perdiendo participación relativa frente a los aceites competitivos. Incluso en los países productores la suba de precios provocada por las sequías y problemas de producción de la década del 90 motivaron una reducción muy importante de la demanda.

En tercer lugar, la investigación científica sobre las propiedades biológicas del aceite de oliva y la consiguiente difusión de sus resultados ha supuesto que el producto sea objeto de una atención creciente por parte de los consumidores más interesados por productos que son a la vez saludables y agradables. Esto permite que las posibilidades de expansión de consumo de aceite de oliva sigan siendo muy importantes.

La aceptación del aceite de oliva en los nuevos mercados a los que ha logrado acceder no se debe solamente a sus indudables propiedades nutritivas y de salud, ni a su precio –que es elevado en comparación con cualquiera de sus competidores-, sino también a que constituye un ingrediente básico de la dieta mediterránea tradicional, percibida como más sana y equilibrada y cada vez más valorada fuera del ámbito exclusivo del mediterráneo.

Esta imagen es producto de un trabajo de marketing, de promoción y publicidad a través de campañas tanto genéricas – llevadas a cabo por el COI y los principales países productores en la Unión Europea- como campañas de marketing desarrolladas por las propias empresas exportadoras y distribuidoras en destino.

España produce alrededor de un 10% del aceite de oliva a nivel mundial y es uno de los principales competidores de Italia, el principal país exportador de aceite de oliva a nivel mundial. Hecho que puede ser mejorado en la actualidad de siguiendo las pautas adecuadas.
Desafortunadamente para garantizar un eficiente crecimiento del mercado interno y externo la político comercial sigue un camino marcado por anomalías que se traducen en un alza de un 44% acumulado de precio desde Enero de este año, provocando malestar entre nosotros los consumidores y los productores del aceite de oliva.
Hechos como los 2 robos sin mucho tiempo de diferencia, el primero de 75.000 kilos y el segundo de 100.000 kilos, ponen en alerta mis sentidos.
En ellos siempre queda la sensación de incredulidad antes las autoridades, ya que no se logra explicar como tan grande cantidad de aceite puede ser transportado por las vías sin que ellos se percaten, de la mala o poco vigilancia en que se encontraban tales sitios para que camiones cisternas junto con gente diferente a los empleados, se dieran la no muy corta tarea de entrar, cargar y luego salir sin ser vistos por nadie.
Los fraudes relacionados con la venta de aceite de oliva. Así, en Cataluña, Andalucía y Murcia se han intervenido partidas importantes de aceite adulterado, que han derivado en numerosas detenciones. Estos fraudes han sido descubiertos después de algún tiempo. Esto quiere decir que no se sabe exactamente cuanto tiempo hemos estado comprándole aceite a esta gente si darnos cuenta, que han venido robando un tiempo determinado, y que estos robos no se les había dado la debida atención.

Todo esto ocurriendo ante la mirada impasible del gobierno, y digo esto porque ha tenido que ocurrir cosas como esta, ocasionar un revuelo por las alzas de precios y por los robos para que preste atención al problema. Es justo pensar que se debe implementar un precio de venta al público para de esta manera evitar que nosotros los consumidores seamos los que paguemos todo. Además de buscarle a la gente que trabaja en este noble proceso de la producción del aceite de oliva una paga conforme a su trabajo, porque a través de los intermediarios se puede apreciar que no hay justicia a la hora de pagar, y evitando con esto que por malas políticas se recienta un sector muy rentable por un mal enfoque o ninguno a la hora de hacer la gestión.